La realidad es que hasta el momento todos los integrantes de mi grupo familiar han sido una bendición. De alguna manera u otra se preocupan de que cada culto que damos quede bien bendecido. En esta ocasión Brenda, tomó voluntariamente la responsabilidad de conseguirnos un hogar para nuestra reunión. Así fue como llegamos al hogar de la tía de Brenda, "Titi Fela". Ella nos recibió con mucho gozo. De hecho, ya yo había escuchado de ella a través de Kelvin y Keyla, matrimonio que asiste a nuestra iglesia desde comienzos de este año. La tía de Brenda, es propietaria de un salón de belleza y en este lugar ella habla a todos del Señor. Ella nos confesó que a veces le cuesta salir de su hogar para congregarse, pero que ama a Dios y le conoce hace ya algunos años. Allí se compartió la historia de Noemí y Rut. El grupo del Hno. Abraham, terminó uniéndose al mío. Reflexionamos acerca de la brevedad de la vida y el no culpar o responsabilizar a Dios de las consecuencias de nuestras malas decisiones. Nos fuimos con el gozo de una reconciliación además de ver cuan bueno y delicioso fue habitar todos en armonía.
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