- "Te quiero retar..." - Lo demás no lo pude escuchar claramente. Para cuando ya había entendido bien sus palabras, aparecía mi nombre en la programación bisemanal de la iglesia, junto a los nombres de los otros pastores de grupos familiares. ¡Vaya reto! Desde ese momento los nervios han ido en ascenso. La responsabilidad es mucha. Trabajar con vidas, si que es un reto. Mantener la noción del valor de ellos, imperante. Un alma no es cualquier cosa. Son complejas y variadas, las experiencias de vida. Los transfondos culturales, sociales y económicos, mixtos. "¡Dios mio, ayúdame!" - He clamado una y otra vez. He pedido a Dios fuerzas, energía, sabiduría, unción, entendimiento, ideas, mucha creatividad, en fin, que no he pedido a Dios. Que se salven las almas, que ocurran milagros, que Su presencia nos acompañe, que se deje sentir en medio nuestro. Más que nunca exclamo: "Sierva inútil soy" - Pero reconozco Su gracia, ella me hará salir adelante. Oh sí, soy sincera. No me lo sé todo, lo único que se, es que por Su sangre ya vencí, que por Su gracia soy nueva criatura, que Él cumplirá su propósito en mi y que Su Palabra me recuerda como Pablo a Timoteo: "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (2 Timoteo 1:7). Así que a hacer aquello para lo que fuimos llamados. En Su nombre haremos proezas. ¡Confiamos en ti, Dios, no en nuestras fuerzas, ni sabiduría. ¡Amén!
domingo, 24 de enero de 2010
Así comenzó todo....
- "Te quiero retar..." - Lo demás no lo pude escuchar claramente. Para cuando ya había entendido bien sus palabras, aparecía mi nombre en la programación bisemanal de la iglesia, junto a los nombres de los otros pastores de grupos familiares. ¡Vaya reto! Desde ese momento los nervios han ido en ascenso. La responsabilidad es mucha. Trabajar con vidas, si que es un reto. Mantener la noción del valor de ellos, imperante. Un alma no es cualquier cosa. Son complejas y variadas, las experiencias de vida. Los transfondos culturales, sociales y económicos, mixtos. "¡Dios mio, ayúdame!" - He clamado una y otra vez. He pedido a Dios fuerzas, energía, sabiduría, unción, entendimiento, ideas, mucha creatividad, en fin, que no he pedido a Dios. Que se salven las almas, que ocurran milagros, que Su presencia nos acompañe, que se deje sentir en medio nuestro. Más que nunca exclamo: "Sierva inútil soy" - Pero reconozco Su gracia, ella me hará salir adelante. Oh sí, soy sincera. No me lo sé todo, lo único que se, es que por Su sangre ya vencí, que por Su gracia soy nueva criatura, que Él cumplirá su propósito en mi y que Su Palabra me recuerda como Pablo a Timoteo: "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (2 Timoteo 1:7). Así que a hacer aquello para lo que fuimos llamados. En Su nombre haremos proezas. ¡Confiamos en ti, Dios, no en nuestras fuerzas, ni sabiduría. ¡Amén!
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